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Tres Gatos
Bosque de pinos con niebla al amanecer

Aprender a equivocarse: la pedagogía del error

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En muchos salones el error todavía se marca en rojo y se resta de la nota. El mensaje que reciben los estudiantes es claro: equivocarse es fracasar. El resultado también: dejan de intentar lo que no saben hacer.

El error como información

Un error no es solo una respuesta mala. Es una pista de cómo está pensando quien se equivocó. Si un niño escribe que 0,25 es mayor que 0,3 “porque 25 es más que 3”, no es descuido: está aplicando una regla de los números enteros donde no sirve. Corregir sin entender eso es tapar la gotera sin ver de dónde viene el agua.

La psicóloga Carol Dweck popularizó la idea de la mentalidad de crecimiento: la convicción de que las capacidades se desarrollan con esfuerzo. Quien piensa así ve el error como parte del camino, no como una sentencia.

Qué cambia en el aula

  • Preguntar “¿cómo llegaste a eso?” antes de decir “está mal”.
  • Dar espacio para corregir y volver a entregar.
  • Mostrar los errores del propio maestro, sin drama.
  • Evaluar también el proceso, no solo el resultado final.

Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción. — Paulo Freire

Un aula donde se puede fallar sin vergüenza es un aula donde la gente se atreve a pensar en voz alta. Y pensar en voz alta es, casi siempre, el primer paso para pensar mejor.

Fuentes

  1. Mindset: la actitud del éxito. Carol S. Dweck, Sirio.
  2. Pedagogía de la autonomía. Paulo Freire, Siglo XXI Editores.

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