Contar pájaros también es hacer ciencia
A las seis de la mañana, en un parque de la ciudad, una señora con binoculares anota en el celular: dos azulejos, un barranquero, cinco palomas. No es investigadora ni trabaja para una universidad. Aun así, está haciendo ciencia.
Muchos ojos ven más
Los científicos que estudian aves enfrentan un problema práctico: el territorio es enorme y ellos son pocos. Ninguna expedición puede estar en todos los parques, fincas y montañas al mismo tiempo. La ciencia ciudadana resuelve eso sumando observaciones de miles de personas comunes.
Plataformas como eBird reciben listas de aves con fecha, hora y lugar. Con millones de registros, los investigadores pueden ver cómo cambian las migraciones, qué especies están disminuyendo y dónde conviene proteger un bosque.
Colombia, territorio de aves
Colombia está entre los países con más especies de aves del mundo. Eso la convierte en un lugar privilegiado para observar y, también, en un lugar con mucho por documentar. Cada lista que alguien sube desde un barrio de Cali, una vereda del Quindío o una playa del Pacífico es un dato que antes no existía.
Para empezar no se necesita mucho:
- Unos binoculares sencillos (o buenos ojos y paciencia).
- Una guía de campo o una aplicación de identificación.
- Anotar lo que ves, aunque sea poco. Una lista con tres especies también sirve.
La ciencia no es solo lo que pasa en un laboratorio: también es la costumbre de mirar con cuidado y anotar lo que se ve.
Fuentes
- eBird. Cornell Lab of Ornithology.
- Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia. SiB Colombia.