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Tres Gatos
Río tranquilo que refleja pinos y montañas

Estoicos en el trancón

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Seis de la tarde, el bus no avanza, el pito de una moto se mete en la cabeza y alguien al lado habla por teléfono a todo volumen. Es un buen momento para recordar que hace dos mil años un esclavo liberado llamado Epicteto ya tenía la receta.

Lo que depende de mí y lo que no

El Enquiridión empieza con una distinción que parece obvia y no lo es: algunas cosas dependen de nosotros (lo que pensamos, lo que decidimos, cómo respondemos) y otras no (el tráfico, el clima, lo que hacen los demás). Buena parte del sufrimiento viene de pelear con lo segundo como si fuera lo primero.

El trancón no depende de ti. Lo que haces con esos cuarenta minutos, sí.

Tres ejercicios para el bus

  • Nombrar lo que no controlas. Decirlo mentalmente baja la tensión: “el tráfico no es mío”.
  • Elegir una cosa que sí controlas. Un audiolibro, una llamada pendiente, mirar por la ventana sin prisa.
  • Pensar en el tiempo. Séneca escribió que la vida no es corta, sino que la desperdiciamos. Cuarenta minutos al día son muchas horas al año.

No son las cosas las que nos perturban, sino nuestras opiniones sobre las cosas. — Epicteto

El estoicismo no promete que el bus avance más rápido. Promete algo más modesto y más útil: llegar a casa sin haber cargado una rabia que no servía para nada.

Fuentes

  1. Enquiridión (Manual). Epicteto.
  2. Meditaciones. Marco Aurelio.
  3. Sobre la brevedad de la vida. Séneca.

¿Te sirvió? Pásalo a alguien más.