El mito de la caverna en tiempos del algoritmo
Hace casi dos mil cuatrocientos años, Platón contó la historia de unos prisioneros encadenados dentro de una cueva. Detrás de ellos ardía un fuego y, entre el fuego y sus espaldas, pasaban objetos cuyas sombras se proyectaban en la pared. Como nunca habían visto otra cosa, los prisioneros creían que esas sombras eran la realidad.
Sombras personalizadas
La versión actual de la caverna tiene una diferencia inquietante: las sombras ya no son las mismas para todos. Los sistemas de recomendación aprenden qué nos retiene y nos muestran más de eso. Dos personas pueden pasar una tarde entera “informándose” y terminar con imágenes del mundo que no se parecen en nada.
No hace falta imaginar una conspiración. Basta con un incentivo: mantener la atención. Lo que más nos retiene no siempre es lo más verdadero, sino lo que más nos indigna, nos asusta o nos confirma.
Salir de la cueva
En el mito, el prisionero que sale queda deslumbrado y le duele mirar el sol. Salir cuesta. Algunas formas modestas de intentarlo:
- Leer de vez en cuando a quien piensa distinto, completo y no en recortes.
- Buscar la fuente original antes de compartir.
- Notar cuándo una publicación busca que sientas algo antes de que pienses algo.
El prisionero liberado no vuelve a la cueva para presumir, sino para contar lo que vio. Y en el mito, nadie le cree.
Quizá esa sea la parte más vigente de Platón: salir de la cueva no es difícil solo por la luz, sino porque los de adentro están cómodos con las sombras.
Fuentes
- La República, libro VII. Platón.
- La era del capitalismo de la vigilancia. Shoshana Zuboff, Paidós, 2020.