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Tres Gatos
Montañas reflejadas en un lago tranquilo

Por qué votamos como votamos

1 min de lectura

Pregúntale a cualquiera por qué votó por su candidato y te dará razones: la economía, la seguridad, la corrupción. Pregúntale qué propone exactamente el candidato en esos temas y la conversación se pone más difícil. No es ignorancia. Es la forma en que funciona la mente.

Primero el elefante, después el jinete

El psicólogo Jonathan Haidt usa una imagen útil: la mente es un jinete montado sobre un elefante. El elefante son las intuiciones y emociones, rápidas y poderosas. El jinete es el razonamiento, que muchas veces no conduce sino que justifica hacia dónde ya va el elefante.

Daniel Kahneman describió algo parecido con dos sistemas: uno rápido, automático, y otro lento, que requiere esfuerzo. En política el sistema rápido trabaja horas extra: reconoce caras, tonos y símbolos de “los nuestros” mucho antes de evaluar argumentos.

Entonces, ¿no hay nada que hacer?

Sí lo hay, pero exige humildad:

  1. Sospechar de la propia certeza. Si un tema te parece obvio, pregúntate por qué otros piensan distinto.
  2. Leer la propuesta, no el titular. Las campañas viven del sistema rápido.
  3. Conversar con alguien que no vota como tú, con el objetivo de entender y no de ganar.

Nadie cambia de opinión porque le digan que es tonto. A veces cambia porque alguien lo escuchó.

Votar es un acto racional y emocional a la vez. Reconocerlo no le quita valor; nos ayuda a hacerlo con un poco más de cuidado.

Fuentes

  1. Pensar rápido, pensar despacio. Daniel Kahneman, Debate.
  2. La mente de los justos. Jonathan Haidt, Deusto.

¿Te sirvió? Pásalo a alguien más.